viernes, 7 de septiembre de 2007

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: Hace 70 años también hubo una Revolución (Julio 1936 - Mayo 1937)


Durante todo 2006 y en este 2007 se ha conmemorado en no pocas ocasiones el 70 aniversario de la Guerra Civil Española. Pero parece que casi todas las lecturas que se han hecho han obviado que en 1936 en España también hubo una Revolución.

El golpe militar del 18 de Julio de 1936 desencadenó la revolución obrera que había querido prevenir. El alzamiento de los franquistas fue la gota que colmó el vaso de la miseria social de la clase obrera.

El golpe de las derechas sólo triunfó en una parte de España, que sería llamada durante la guerra la zona nacional o franquista. En el resto de España, al armarse la clase obrera, dejó de existir también la legalidad vigente, la República burguesa. La Revolución del 19 de Julio, el acto más democrático de las masas obreras, hizo estallar el régimen capitalista republicano. La mayoría de la policía, el ejército, los patronos y terratenientes habían dejado las zonas donde el alzamiento militar no había triunfado.

La Revolución fue obra mayoritariamente de anarcosindicalistas y de socialistas de izquierdas mediante las colectivizaciones realizadas por sus respectivos sindicatos, la CNT y la UGT, en el campo y la ciudad. Estas colectivizaciones económicas abarcaron el 75% del territorio de la zona “de las izquierdas” (o zona republicana como lo llaman la mayoría de historiadores).

En esta zona, de Julio a Septiembre de 1936 el poder estaba en los comités-gobierno a nivel local. El poder republicano existía sólo nominalmente. Hubo una atomización del poder.
Tras el 19 de Julio el futuro dependía de la confrontación entre la revolución obrera triunfante y la voluntad de la burguesía republicana y los estalinistas de reconstruir el estado burgués, es decir de volver a la situación de antes del 19 de Juio. Fue, por tanto, una lucha entre revolución y contrarrevolución.

Podemos dividir a grandes rasgos las formaciones políticas existentes en la zona "republicana" en 2 alineamientos: el primero es el bloque que defendía la reconstrucción de la república burguesa constituido por los republicanos de Azaña, los socialistas de derecha (la derecha del PSOE de Prieto y Besteiro) y los comunistas estalinistas (el PCE).
El segundo es el bloque revolucionario formado por los anarquistas de la CNT-FAI, los socialistas de izquierda (el ala revolucionario del PSOE de Largo Caballero y la UGT), y los marxistas antiestalinistas del POUM.
Veremos cómo este segundo bloque realizó una revolución inacabada por diferentes razones. Saint Just dijo una vez “quien hace revoluciones a medias cavan su propia tumba”.

Situación de doble poder
Desde julio de 1936 a mayo de 1937 hubo en la zona "republicana" una situación de doble poder que no se decantó finalmente hacia el triunfo de la revolución. Faltó coordinar los comites-gobiernos locales y las colectivizaciones en un estado obrero, y las milicias obreras en un "ejército rojo" obrero. Además el bloque formalmente revolucionario erró al no poner todos sus esfuerzos en destruir los pedazos que quedaban de la República capitalista, que finalmente acabaron reconstruyéndose gracias a la acción política del bloque republicano-estalinista.
El intento más aproximado de afianzar un poder revolucionario por encima del atomizado poder local fue el Comité Central de milicias Antifascistas, que finalmente cedió ante la Generalitat.

Las colectivizaciones fueron un gran paso, pero los que no creemos en el socialismo en un solo país, tampoco podemos creer en el socialismo en un solo pueblo. No bastaba con colectivizar los bienes sociales (tierra, fábricas,…) Faltaba una política de conjunto, de dirección de la economía, es decir, un estado obrero que sustituyese a la República burguesa y planificase la economía y centralizase las economías desperdigadas, las colectivizaciones. La Revolución fue una tarea incompleta.
En algunos pueblos el dinero desapareció pero a nivel estatal el Banco Central, el crédito y el comercio exterior subsistían.

Es significativo el papel que tuvo la URSS en la Guerra Civil Española. Mientras Italia y Alemania intervinieron de parte de la zona nacional o franquista el 24 y 25 de Julio, es decir 5 días después del inicio de la Guerra, la URSS sólo intervino en octubre, 3 meses después, cuando se daban ya los pasos hacia la reconstrucción del poder burgués y se aplastaba en la zona republicana (o de las izquierdas) la revolución obrera.
La URSS condicionó su intervención al aplastamiento de la revolución, de la que fue su principal verdugo en el seno de la zona republicana. Su misión era frenar la revolución para demostrar a Francia e Inglaterra que eran defensores de la propiedad y la legalidad de la república burguesa. Un dato a tener en cuenta es que la URSS sólo daba armas a las milicias que se reconvertían en Ejército Popular, al servicio de los que quería reconstruir el poder burgués.

En septiembre Largo Caballero, una de las cabezas del bloque formalmente revolucionario, fue utilizado por el bloque republicano-estalinista para salvar el estado burgués y acabar con el 2º poder. Todavía no estaba tan madura la ofensiva por parte del alineamiento burgués-estalinista como para que pudieran situarse ellos en el poder directamente. Facilitaron el ascenso de Largo Caballero a Presidente del Gobierno para llevar a cabo sus planes. Caballero era bien visto por los obreros, su gobierno incluyó a ministros incluso de la CNT, y era llamado el “Lenin español”. Fue útil para parar la revolución pero era un obstáculo para aplastarla definitivamente.

Desenlace: las Jornadas de Mayo
Sólo se podía ganar la guerra consolidando la revolución, por eso la clase obrera se oponía a la restauración de la república capitalista y a la utilización de Largo Caballero. Las bases de la CNT y del POUM dieron respuestas a las medidas del bloque burgués-estalinista. Esta oposición se manifestó abiertamente en las Jornadas de Mayo del 37 en Barcelona. La tensión acumulada entre la revolución y la contrarrevolución estalló con el incidente de la Central de la Telefónica. Los estalinistas quisieron tomar la central, en posesión de un comité de la clase obrera barcelonesa (CNT-UGT). La clase obrera tomó las calles, la revolución parecía imponerse. Pero la dirección de la CNT llamó a la retirada y la ejecutiva del POUM se plegó a esta decisión.
Las Jornadas de Mayo de 1937 concluyeron en la consolidación definitiva del estado republicano. La contrarrevolución del bloque burgués-estalinista había vencido a la Revolución.

Los estalinistas del PCE querían dar la puntilla. Pidieron en el gobierno la ilegalización del POUM, el partido con una política más honesta y revolucionaria. Largo Caballero se negó y los ministros de la CNT le apoyaron. Pero la correlación de fuerzas había cambiado y los estalinistas, con el apoyo de los socialistas de derecha y republicanos se impusieron. Largo Caballero tuvo que dimitir.
El asesinato de Andreu Nin y el proceso contra el POUM fueron la guinda de la contrarrevolución.

Falsos debates
Hay muchos falsos debates en torno a la Guerra Civil Española. Uno es la contraposición que se quiere estableces entre el Ejército Popular (que el poder burgués construyó mientras él mismo se estaba reconstruyendo) y las milicias obreras. El debate no está en si el mando único de un ejército es superior a la dispersión de las milicias, que por supuesto lo es. El problema es a quién defiende ese Ejército y la cuestión del Estado. ¿Ese Ejército Popular defendía a la revolución en curso desde Julio del 36 o a la reconstrucción del estado burgués que estaba teniendo lugar? Obviamente defendía lo segundo.

Otro falso debate es contraponer la prioridad de la guerra frente a la revolución, como postulaban el bloque burgués-estalinista, a la simultaneidad de la guerra y la revolución, tesis del bloque revolucionario de cenetistas, socialistas de izquierdas y poumistas. La solución es la tesis de la Guerra revolucionaria de un ejército rojo centralizado que defendiese las conquistas del 19 de julio, única forma en la que la clase obrera estaría motivada para luchar contra los nacionales. Los obreros del campo y la ciudad luchaban contra los franquistas en defensa de una vida digna sin opresión, y no por volver a un régimen burgués, democrático pero igual de capitalista que el autoritario que impondrían los nacionales.

El último debate falso que quiero mencionar es el de si el Frente Popular era un frente único obrero. Más bien el Frente Popular es una alianza entre los partidos obreros y los partidos burgueses “de izquierdas”. Al contrario de las Alianzas Obreras formadas en 1934, el Frente Popular no preservaba la independencia de clase de la clase obrera, algo esencial en un periodo revolucionario como el de los años 30 en España. El Frente Popular supeditó a la clase obrera a una parte de la burguesía creyendo poder derrotar así al fascismo sin un programa revolucionario que acabase con el mar de injusticias asfixiantes que imperaban en aquellos años sobre la clase obrera de las ciudades y el campo. El programa del Frente Popular era democrático-burgués y con él cortó las alas a la unidad e independencia de las organizaciones obrera. Y lo peor es que arrastró finalmente al bloque revolucionario hacia la política del bloque burgués-estalinista, dejando una revolución a medias y causando su muerte.

La razón de por qué fueron los comunistas estalinistas del PCE los grandes defensores del Frente Popular está en la orientación de la Internacional Comunista, estalinizada ya totalmente en los años 30, hacia las “democracias capitalistas” y en los pactos de coexistencia pacífica de Stalin con ellas. Stalin utilizó a los Partidos Comunistas para ahogar revoluciones en países capitalistas y dar signos claros a Francia e Inglaterra de que los Partidos comunistas eran los mayores defensores de la Democracia burguesa.

Queda pendiente para un próximo artículo, secuela de éste, cómo el Gobierno "Negrín-Stalin" se impone definitivamente a la revolución desde junio de 1937 al final de la Guerra.

2 comentarios:

R. Hortaleza dijo...

hola compañero, precisamente he encontrado esta entrada en tu blog y resulta que estoy haciendo un seguimiento-homenaje de lo que fue la batalla de madrid en otoño-invierno de 1936.
Un saludo
R. Hortaleza

ventanas del falcon dijo...

Compañero, Cero negativo, sigo con interés desde hace unos días tu serie de artículos sobre la guerra civil. Son apasionantes.