miércoles, 14 de noviembre de 2007

El discurso del PP exacerba a los ultras

El pasado domingo en el metro de Madrid un fascista que se dirigía a una manifestación de Democracia Nacional causó la muerte de Carlos Javier Palomino, de 16 años, que iba, junto a otros jóvenes, a protestar por lo racista y xenófobo de esa convocatoria.

La manifestación de Democracia Nacional no era una simple manifestación de nostálgicos sino que pedía una España sin inmigrantes.

El auge de la extrema derecha está alentada por el discurso antiregularización del PP, que siembra xenofobia y racismo con argumentos que equiparan inmigración con delincuencia y el "robo de empleo".

La crispación y el discurso exacerbado del PP en torno a los signos de identidad también dan alas a la extrema derecha. El PP hace gala de un nacionalismo español antivasco y anticatalán que es el caldo de cultivo de los ultras.

Lo mismo pasa con la actitud del PP que intenta desacreditar la necesaria "Alianza de civilizaciones". La derecha defiende el concepto de "islamofascismo" que personajes como Aznar extienden y que grupos ultras toman como base para su ideario.

Ilegalización
El grave incidente ha abierto, entre otros, el debate sobre la posible ilegalización de partidos de extrema derecha que fomentan y permiten la violencia. ¿Por qué la Ley de Partidos se aplica con la izquierda abertzale y no con la extrema derecha?

¿Por qué no quedan ilegalizados algunos partidos de ultraderecha? Su actividad vulnera los principios democráticos con conductas tales como propiciar o legitimar la violencia como método para la consecución de objetivos políticos

Se hace necesario ilegalizar a partidos que promueven esta ideología y apoyan actos violentos, xenófobos o racistas. El gobierno y los jueces han de actuar con contundencia contra los responsables y asesinos

Movilización cívica unitaria
Para hacer frente a esta estrategia fascista es necesaria una movilización cívica unitaria de los trabajadores y su juventud, muy especialmente con la nueva inmigración.

No es casualidad que el objetivo inmediato de los fascistas sean los trabajadores inmigrantes. Su intención es dividir a los trabajadores.

Todas las organizaciones de la izquierda política y social deberían reaccionar en un frente único contra esta escalada fascista, y manifestarse de manera masiva en las calles de Madrid.

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