miércoles, 16 de julio de 2008

Crisis: que los ricos recorten sus beneficios

Después de un periodo de crecimiento económico basado en la especulación inmobiliaria y de acumulación de riqueza por parte de una clase empresarial siempre ávida de beneficio, volvemos a ser víctimas del mismo discurso que nos invita a las clases trabajadoras a asumir, entre otras medidas, la pérdida de capacidad adquisitiva de nuestros salarios o el recorte del gasto público destinado a fines sociales.

Beneficios para la clase dominante; Precariedad para los trabajadores
Y no pueden engañarnos, pues los efectos de esta situación económica no son sufridos de igual forma por el conjunto de la población pues mientras, por ejemplo, los beneficios empresariales subieron sólo en el año 2006 un 30,6%, según el propio Banco de España, nos encontramos con que el salario medio entre 1994 y 2005 se ha recortado en un 2,4%, con una deuda de los hogares que se ha triplicado, creciendo seis veces más deprisa (225%) que su renta disponible (39%), o con que el ahorro ha caído un tercio, hasta el 10% de dicha renta.

Cifras tras las que se esconden verdaderos dramas para llegar a final de mes, para adquirir o hacer frente a los pagos de una vivienda o incluso para llenar la cesta de la compra a precios asequibles.

Por debajo de la media de la UE
Esta es la situación de un país en el cual, para colmo, el porcentaje del PIB destinado a educación, sanidad, prestaciones asistenciales, atención a personas dependientes, guarderías, políticas de familia... en suma, a todo aquello que se traduce en bienestar social, está en un 25,2%, por debajo de la media del gasto social en la UE, que es del 33,1%.

Para la clase dominante, beneficios; para la mayoría de la población, carestía y precariedad. Y hay quien niega todavía la existencia de clases sociales...

Debemos negarnos a pagar su crisis, que la asuman quienes son los exclusivos beneficiarios del sistema que periódicamente las desencadena. En definitiva, este expolio no debe recaer en la espalda de la clase trabajadora.

¿Por qué la crisis no la paguen las empresas y bancos reduciendo sus beneficios?

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