sábado, 6 de diciembre de 2008

Esperanza Aguirre (corazón) CO2

La Comunidad de Madrid se sitúa a la cabeza de las regiones en las que más crecieron las emisiones de CO2. En concreto, la región aumentó sus emisiones un 76% entre 1990 y 2007, mientras que la media nacional fue del 53%. Para revertir esta situación es necesario un nuevo plan energético, y no el famélico plan de Esperanza Aguirre, que se aprobó en su momento sin ninguna participación de los agentes sociales.

La Estrategia Regional de cambio climático de Esperanza Aguirre carece de compromisos, calendarios, objetivos, planes y dotaciones para su desarrollo. Es necesario que se apueste por políticas de sostenibilidad, con modelos de desarrollo en los que prime la reducción, tanto de residuos como de emisiones y basados en la concienciación en toda la sociedad madrileña.

Consumo exacerbado y empresas incontroladas
Este aumento afecta a la economía de la región. La elevada emisión de CO2 está relacionada con la generación y consumo de energía y bienes, muy importantes dada la concentración de población de la ciudad de Madrid, la contaminación causada por el transporte o la generación de residuos en una comunidad importante a nivel industrial y donde la mayoría de las empresas carece de un plan de gestión medioambiental.

Kilómetros de autovías y toneladas de residuos
El sector energético es uno de los mayores responsables en el aumento de los gases de efecto invernadero, debido a la electricidad, al transporte por carretera y, en el caso de Madrid, las emisiones del aeropuerto de Barajas. Por el tráfico rodado las emisiones están desbocadas, pues éstas han ido creciendo en los últimos años como corresponde a una región que cuenta con una de las mayores densidades de kilómetro de autovías por habitante del planeta y continuamente en expansión.

Los sectores productivos evolucionan al alza en su contribución al conjunto de las emisiones de gases de efecto invernadero. No sólo en residuos urbanos que han crecido un 54% en 10 años. Madrid generó en 2005 1.500.000 toneladas de residuos industriales a los que hay que sumar 277.000 toneladas de residuos industriales peligrosos.

Esperanza, el cambio climático sí existe
A Esperanza Aguirre parece no importarle el incremento de los gases con efecto invernadero. El cambio climático está ahí y está reconocido científicamente. Hay que alcanzar los objetivos internacionales de reducción de emisiones que se requieren en Kyoto. Hay que reclamar a Esperanza Aguirre un compromiso firme contra el cambio climático con un nuevo plan energético que fomente la eficiencia y el ahorro energético, el desarrollo de energías renovables y la potenciación del transporte público

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