lunes, 8 de diciembre de 2008

Hacia una alternativa a Esperanza Aguirre: POR UNA CARTA DE CIUDADANÍA EN MADRID (Parte I)

Los posts de esta semana no serán del autor de Ventanas del Falcón. En este blog aparecerán, en cinco partes, un texto del coordinador del Foro Social de Madrid, Carlos Girbau. Es un análisis sobre la situación en la Comunidad de Madrid y una exposición sobre cómo caminar hacia posibles alternativas a la política del PP en Madrid.

A día de hoy, con todos los gastos sociales transferidos, la gestión y políticas del gobierno de Madrid liderado por Esperanza Aguirre son no sólo un mecanismo de reforzamiento de los más ricos, sino algo más contundente: un elemento objetivo que, aprovechando el margen de gestión que las leyes le ofrecen, está forzando las costuras del Estado social, base de una democracia de calidad, actuando a la postre como un agente degradador de los derechos ciudadanos.
¿Podremos entre todos y entre todas y con todas las respuestas que están en marcha levantar una alternativa a este experimento neoliberal extremo, regenerando con ello los derechos ciudadanos?
De momento, la respuesta a esta forma de ejercer el gobierno del PP y a sus consecuencias sobre nuestras vidas va creciendo de la mano de la crisis, si bien su eco es aún escaso y su aparición dispersa.

HACIA 4 LUSTROS DE PP
Cuando en 2011 volvamos a concurrir a las urnas para renovar nuestra cámara autonómica y nuestros consistorios, habremos entrado en los 20 años de PP. Este tiempo ha coincidido con el auge de las políticas y recetas neoliberales de los que Madrid ha sido fiel exponente y su gobierno, alumno aventajado. La larga bonanza económica que precedió a esta crisis no fue aprovechada por los poderes públicos para avanzar en derechos ciudadanos, modernizar el tejido productivo y mudar de modelo de desarrollo hacia otro más sostenible y competitivo, sino para incrementar la brecha entre ricos y pobres a la par que para profundizar en un modelo de crecimiento ladrillista no sostenible con escasa productividad y con aún más bajos salarios[1]. La economía de Madrid ha actuado como aspiradora de la inversión extranjera y sus gobiernos como oficinas, apenas disimuladas, de transferencia de servicios y capital hacia las manos de grandes compañías.

Esta connivencia entre sectores determinantes de la gran empresa y el gobierno regional dentro del marco de la anterior situación económica ha permitido al PP elección tras elección aumentar y consolidar su poder en votos, afiliados y representación institucional hasta transformarse en el primer partido de Madrid. Por otra parte, la mayoría de los ayuntamientos, empezando por el de la capital que agrupa casi al 50% de la población de la Comunidad, actúan como “cómplice necesario” para lograr introducir hasta los tuétanos del entramado social e institucional el discurso neoliberal y sus consecuencias en los campos ideológicos y, sobre todo, político- prácticos de la gestión de nuestros derechos.

En tales condiciones, los municipios de la izquierda viven un ambiente de creciente asfixia. No sólo se trata de aplicar el consabido principio de: “al enemigo, ni agua”, sino que la amplia mayoría institucional actual permite llegar a un grado más en el “refinamiento de la tortura” y así devolver toda justa demanda municipal de la izquierda, ya sean nuevos centros de salud, colegios o viviendas, como pelotas envenenadas que, tras pasar convenientemente por el tamiz del gabinete Aguirre, devienen en nuevos arietes y apoyos de esa política neoliberal y privatizadora a la que en un principio se quiere hacer frente. Nada es aceptado, sino va en el sentido de ser un paso más a favor de la privatización imperante[2]. En caso contrario, las demandas que se presenten seguirán en un cajón durmiendo el sueño de los justos. Poco importa lo necesario que sea lo que se reclame, sólo “se abre el grifo” y, eso cuando se abre, si ayuda de alguna forma al plan del PP.

[1] Según datos de la Agencia Tributaria referidos a 2006 el 48% (1.475.850 personas) de los asalariados madrileños cobraba menos de 1000 euros.
Según datos que se desprenden del estudio de la Fundación de Estudios Sindicales “salarios en Madrid y en España, contexto socioeconómico”, el crecimiento económico madrileño se ha basado en un modelo económico de ladrillo y servicios, con creación de gran cantidad de empleo precario. En 2006, momento de máximo esplendor de este modelo, servicio doméstico y turismo acumularon el 75% del empleo creado, la construcción el 33% y los servicios de alquiler y compraventa de casas un 15%. Por el contrario, la productividad creció, entre 1999 y 2005 una media de un 0,4% divergiendo de la media europea que lo hizo en ese periodo en un 1%.


[2] La Comunidad de Madrid ha cedido 26 mil metros cuadrados de suelo público en Alcorcón a la Fundación Educatio Servandas para que construya un centro educativo en el barrio del Ensanche Sur, donde no está previsto aún ningún público. La adjudicación, por 75 años y a cambio de un canon anual de 8.000 euros, permitirá que la organización, integrada por religiosos de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María, construya un centro concertado que incluirá educación infantil de primer ciclo, bachillerato y formación profesional de grado medio. El centro será bilingüe, contará con 1.750 alumnos y se llamará Colegio Juan Pablo II y en él chicos y chicas estarán en aulas separadas.
En El Álamo la Comunidad cedió un colegio ya construido con presupuesto público y formalmente público, a una entidad privada.
En Ciempozuelos, cuyos vecinos han sido asignados, sin posibilidad de elección, al hospital privado Infanta Elena de Valdemoro, el equipo de gobierno controlado por PP, no aceptó una enmienda que vinculaba la construcción en suelo público del nuevo centro de salud necesario a que efectivamente la titularidad del mismo fuera asimismo público. Es decir, que prefiere que no haya centro antes de que sea público.

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