martes, 3 de marzo de 2009

Balance de la elecciones vascas

Los 2 partidos más votados han sido el de Patxi López y el de Ibarretxe, las dos personas que fueron sentadas en un banquillo por reunirse con Otegi para buscar una salida política dialogada al conflicto vasco. Aunque la causa fue sobreseida por el TSJP, los vascos han absuelto en las urnas a Patxi López e Ibarretxe. En cambio, el PP, que decía que dialogando se traicionaba a los muertos y cuyos apéndices el "Foro Ermua" y "Dignidad y Justicia" ejercían la acusación, es el partido que más votos ha perdido. O sea, primera conclusión, el líder del PNV y el del PSE-PSOE dialogaron y los vascos están de acuerdo.

Democracia incompleta
Del 70% de gente que ha votado en Euzkadi, el 8% ha depositado un voto nulo. 100.000 personas no han podido votar por estar ilegalizada su opción política. Segunda conclusión, el proceso electoral no ha sido democrático al cien por cien. De hecho, si D3M, marca de Batasuna, hubiera concurrido a las elecciones, los llamados partidos no nacionalistas no tendrían mayoría la cámara. D3M habría logrado 7 escaños y la cámara habría quedado así: PNV: 28 (2 menos) ; PSOE: 23 (1 menos); PP: 11 (2 menos); D3M: 7; Aralar: 4 (igual); EA; 1 (1 menos); EB-IU: 0 (1 menos) y UPyD: 1 (igual).

Los partidos pequeños
Aralar
ha conseguido 4 escaños que representan al independentismo que condena el terrorismo. EA se ha derrumbado (2 escaños), el PNV (30) ha absorbido su electorado consiguiendo más votos solo que en coalición con EA. EB-IU, única formación no apoyada por ningún grupo mediático, ha bajado hasta 1 solo representante quizás porque la gente no ha tenido en cuenta su buena gestión de la consejería de la Vivienda. Por último, la extrema derecha tiene 1 representante en la cámara vasca de la mano de la formación de Rosa Díez, UPyD.

La aritmética y lo posible
Vistos los resultados, la aritmética, lo posible y las intenciones, un tripartito PNV/EA/EB-IU ya no es posible, ni sumando a Aralar. La pelota está en el tejado del PSE-PSOE. Sería acertado que el PSOE decidiese gobernar SIN el PP. Cualquier otra opción es mejor: o el PSOE en solitario (con acuerdos puntuales a uno y otro lado, por ser minoría mayoritaria) o con el PNV y otros. Pero sin la caverna, por favor.

7 comentarios:

rafa hortaleza dijo...

¿Rosa Díez extrema derecha? creo que exageras.

Bender dijo...

¿Un gobierno del PSE en solitario? Si es un gobierno en solitario lo lógico es que sea del PNV, que le ha sacado 8 puntosal PSE. Y si van a hacer frente nacionalista español, tienen una pírrica mayoría parlamentaria que, sin embargo, no lega ni al 42% de los votos totales emitidos.

Me alegra que finalmente el PSE se quite la máscara para que todos los votos vasquistas y de izquierdas que han tenido en esta ocasión se desengañen. Un abrazo

Txipi dijo...

¿Gobernar para la burguesía o para los trabajadores?

El PSOE sube 41.000 votos y 6 diputados. La derecha dividida cae en 76.000 votos. La ilegalización de la izquierda abertzale distorsiona los resultados.


La derecha política, representada por el nacionalismo burgués vasco y el nacionalismo españolista, que se presentó en dos listas en las elecciones autonómicas del 2005. (PNV-EA unidos y el PP) ahora se ha presentado dividida en cuatro listas (PNV, PP, EA y UPD). En 2005 la suma de votos de la derecha fueron 678.731 mientras que en estas elecciones han obtenido 601.323 votos. La derecha sufre la pérdida de más 76.000 votos mientras que el conjunto de las organizaciones de la izquierda pasa de 518.393 votos en 2005 a 515.165 votos en 2009 con una abstención de 82.425 personas más.

En términos relativos las elecciones reflejan un giro a la izquierda que sube en porcentaje del 43 al 46% mientras que la derecha baja del 56 al 53%. Estos resultados, no obstante, quedan distorsionados por la ilegalización antidemocrática de las listas de la izquierda abertzale y la tremenda represión que han sufrido sus dirigentes, como en el caso de Amparo Lasheras, fuertemente perseguida. A pesar de todas estas maniobras, la llamada de la izquierda abertzale al voto nulo ha cosechado el apoyo de 100.000 personas, lo que demuestra sus enormes reservas sociales de apoyo.

Está claro que ha habido más abstención en las zonas obreras.

En las zonas obreras (margen izquierda de Bilbao, Irún, Eibar etc.) la abstención ha sido mayor que en zonas donde el predominio del voto es del PP o del PNV. En Irún la abstención ha sido del 38,9%, En Sestao del 39,5%, en Baracaldo del 37,3%, en Eibar del 33,7% mientras que en Amurrio donde el PNV ha sacado el 52% la abstención ha sido del 28,2%; en Balmaseda la abstención alcanzó el 23,5%, mientras en Durango fue del 31% igual que en Deba etc. Dicha abstención pues afecta negativamente a las zonas más obreras lo que indica un elemento crítico con las fuerzas de izquierda, probablemente más acentuado entre una capa de jóvenes desanimados a la hora de ir a votar.

El PSOE ha obtenido 41.347 votos más que en las elecciones autonómicas anteriores, sin embargo aspiraba a obtener 27 diputados, como anticipaban las encuestas, y no 24 como ha logrado finalmente. Esto se debe a que ha sido incapaz de mantener la fuerza de voto que logró en las elecciones de marzo del 2008: en un año el PSOE ha perdido nada menos que 109.674 votos.

La fuerza que el PSOE logró en Euskadi y particularmente en Guipúzcoa el año pasado fue un respaldo a la resolución por vías políticas del problema nacional vasco. Sin embargo, tras el fracaso de dicho proceso, el PSE-EE ha girado en sus posturas hacia los postulados del PP y lo ha pagado.

Ezker Batua ha sufrido un varapalo tremendo al quedar fuera del Parlamento vasco el propio Javier Madrazo, anterior Consejero de Vivienda en el Gobierno tripartito con el PNV-EA. La participación de EB en un Gobierno de la derecha nacionalista solo ha servido para debilitar a la organización y restar credibilidad a su propuesta.. Madrazo se ha justificado diciendo que toda la izquierda europea está en una crisis similar sin hacer ninguna valoración crítica de la política de colaboración de clases que dicha izquierda ha llevado a cabo abandonando a la clase trabajadora como factor clave en el cambio social.

La derecha dividida.

La prensa burguesa destaca en clave nacional los resultados de las elecciones autonómicas vascas. La intervención de Patxi López que se siente “legitimado para liderar el cambio” ha desatado la euforia de la prensa reaccionaria que ya suma los votos “constitucionalistas” del PSOE junto a los del PP y UPD para echar a los “nacionalistas” del gobierno vasco por primera vez desde su constitución en 1980.

Esta polarización en líneas nacionales desde la transición siempre ha beneficiado a la derecha española y vasca y da pistas del porqué en una nacionalidad histórica donde es tan fuerte la clase obrera, tanto numéricamente como en tradiciones de lucha, la suma de votos de la derecha sea mayor que los de la izquierda. Si las direcciones de las organizaciones de izquierda tuviesen una postura genuinamente de clase y luchasen por el socialismo estas maniobras de la derecha española y vasca no tendrían ningún éxito.

El PNV ha conseguido una victoria que hay que matizar. Sube de 22 diputados a 30 pero solo podría formar gobierno con el PP, lo cual está descartado, o con el PSOE, para lo cual debería sacrificar a Ibarretxe que es visto como el candidato soberanista del PNV. Su crecimiento ha ido acompañado de una debacle de Eusko Alkartasuna que pasa de 7 a 2 diputados.

En la noche electoral se pudo apreciar nítidamente las diferencias entre los intereses de la burguesía vasca, que en el seno del Partido representa Urkullu y que necesita llegar a acuerdos con el Gobierno central más urgentemente según se profundiza la crisis, y las aspiraciones de las bases del PNV, que se sienten identificadas con Ibarretxe. El PNV que personalizó la campaña en la figura de Ibarretxe esperaba obtener peores resultados como anticipaban las encuestas. Sus planes pasaban por hacerle dimitir tras las elecciones y tener el campo abierto para pactar con el PSOE justificándose ante sus bases. El problema es que Ibarretxe ha tenido un gran éxito en capturar el voto de Eusko Alkartasuna hundiendo a su socio de gobierno. En la noche electoral, Urkullu tomó la palabra para dar los resultados mientras mantenía a Ibarretxe en un segundo plano. Las bases congregadas presionaron de tal manera que el que quedó en un segundo plano al final de la noche fue Urkullu. Este breve incidente muestra las tensiones que se están acumulando en el seno del PNV que tendrán consecuencias en el próximo período. No se trata por supuesto de personas sino del efecto que la polarización de clases tiene en el PNV.

EA ha quedado desmantelada prácticamente. La burguesía vasca ha mantenido a Eusko Alkartasuna durante años con la esperanza de que arrancase votos a la izquierda abertzale, pero han fracasado estrepitosamente en este empeño.

El Partido Popular continua retrocediendo en Euskadi. Han perdido 65.670 votos en relación a las pasadas elecciones autonómicas del 2005 y dos diputados cuando la ilegalización de la izquierda abertzale permitía un reparto mayor de escaños.
ETA es un obstáculo en la lucha por los derechos democráticos.

Los votos de la izquierda abertzale se han distribuido de diferente manera. El grueso de su electorado se ha manifestado a través del voto nulo, más de 100.000, lo que dadas las circunstancia vuelve a poner de manifiesto que la cuestión nacional vasca no se resolverá jamás por la vía policial y las ilegalizaciones. Otra parte de su base se han abstenido y un sector ha votado a Aralar, principalmente en Guipúzcoa. El voto de Aralar es un voto prestado que sin embargo expresa la presión y el descontento de un sector de la izquierda abertzale con la actual estrategia y el callejón sin salida que suponen los métodos de ETA. No obstante, este apoyo a Aralar ha sido limitado pues es obvio que representa el ala de derechas del movimiento abertzale que aspira a convertirse en un pilar de las alianzas políticas futuras con el PNV.
En general, los resultados de la izquierda abertzale, aunque sigue manteniendo un apoyo de masas, pueden interpretarse como una crítica explícita a las acciones de ETA, como ya ocurrió en las elecciones autonómicas del 2001 cuando la izquierda abertzale bajó de 14 a 7 diputados. Los votos nulos obtenidos en estas elecciones por parte de la izquierda abertzale representarían igualmente 7 diputados.


Ninguna alianza con la derecha.

A pesar del fuerte deseo de cambio que efectivamente se respira en Euskadi, tanto el giro a la derecha de Zapatero en el Gobierno de Madrid, apoyando a los banqueros y proponiendo nuevas reformas laborales contra los trabajadores, como la campaña electoral de Patxi López, presentándose de la mano de la gran patronal vasca, anunciando pactos con la derecha y animando a la persecución y la represión de la izquierda abertzale, no augura nada bueno para la clase trabajadora y sus familias.

Un Gobierno del PSE, gracias a los apoyos del PP y UPD, o un pacto con el PNV, tendría consecuencias muy negativas y más en esta situación de crisis económica. La derrota del Gobierno del PSOE-BNG en Galicia, en las elecciones autonómicas celebradas también el 1 de marzo, pone encima de la mesa la necesidad de defender una auténtica política de izquierdas y los derechos democráticos. Cuando la izquierda en el gobierno realiza una política similar a la derecha, aceptando las reglas del juego del capitalismo, los efectos son desastrosos. Si el PSE se liga al PP en la investidura, se pondrá un nudo corredizo en la garganta, y dependerá de la derecha para sacar adelante sus propuestas, lo que les obligaría a una política de cesiones constantes.

Los resultados de estas elecciones demuestran el profundo deseo de la clase trabajadora por que se produzca un auténtico cambio en la política de las organizaciones de la izquierda. Un cambio que también se percibe entre la juventud e incluso entre un sector cada vez más amplio de las capas medias que están sufriendo en sus carnes la crisis orgánica del sistema capitalista.

ventanas del falcon dijo...

@ Rafa.
Rosa Díez se ha colocado a la derecha de la derecha y su partido bien podría llamarse PARTIDO NACIONALISTA ESPAÑOL en vez de Unión Progreso y Democracia.
Por lo tanto, no es tan descabellado llamarle partido de extrema derecha.

rafa hortaleza dijo...

@Ventanas: que un partido sea nacionalista, que lo es, implica necesariamente que sea extrema derecha. ¿es entonces PNV o CiU extrema derecha? ¿o eso sólo vale para el nacionalismo español? creo que estás desenfocado en este punto...

ventanas del falcon dijo...

Rafa, dos cosas:
1. El nacionalismo centralista es peor que el nacionalismo periférico. Desde el marxismo siempre se ha caracterizado al primer como opresor o centrífugo y al segundo como defensivo o centrípeto. Por eso el PP y UPyD, desde el punto de vista nacional, está a la derecha del PNV y CiU. Aunque en lo económico y social sean el PP, el PNV y CiU formaciones liberales-conservadoras.
2. Es algo probado que el PP está perdiendo votos por la derecha hacia UPyD, mayoritariamente. Y cuando el PP ha moderado, por lo menos en las formas, en Cataluña y Euzkadi su discurso anticatalán-antivasco, formaciones como UPyD y Ciudatans han ocupado ese espacio más radical.
Un saludo.

rafa hortaleza dijo...

el nacionalismo centralista no es peor que el periférico: es igual. Lo único que el nacionalismo centralista suele estar asociado a estados más grandes y más poderosos. No tarda ni 10 minutos en transformarse en un nuevo estado centralista el estado generado por un nacionalistmo periférico. Lo que usted expone es un ejemplo de cómo la izquierda debe revisitar y repensar la cuestión nacionalista y sacudirnos complejos derivados del pasado franquista de este país. Son la misma basura (a mi juicio). Saludos fraternales.