lunes, 16 de marzo de 2009

Bolonia

Toda pretensión de mercantilizar la educación universitaria, ya sea haciendo descansar su financiación en las “aportaciones” de empresas privadas, o mediante la apropiación privada de los recursos públicos, a través de mecanismos como las “spin-off” (transferencias de la investigación con fondos públicos a la empresa privada) es rechazable.

La Universidad debe ser entendida como un servicio público abierto a toda la ciudadanía, que no busque la “competitividad”, sino la calidad y la cooperación con todo el mundo. No deberería estar supeditada a los intereses del mercado, sino orientada a la formación de personas como mejor garantía para impulsar un desarrollo social y ecológicamente sostenible que posibilite una salida real de la crisis.

Es necesaria una financiación pública suficiente no sólo para acometer realmente las
transformaciones pedagógicas y curriculares necesarias, sino sobre todo para garantizar
un sistema de becas-salario y ayudas al estudio que haga realidad la “dimensión social”
de la educación superior, asegurando que todo estudiante pueda completar todos los
estudios superiores sin obstáculos derivados de su origen socioeconómico.

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