La izquierda antiestalinista estuvo representada en España por el POUM mejor que por nadie más. El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) se fundó en 1935 con la fusión del Bloque Obrero y Campesino, de Joaquín Maurín, y la Izquierda Comunista de España, de Andreu Nin, que había roto con Trotsky en 1934. Su fundación se produjo en una etapa crucial de la historia del movimiento obrero español: la que va desde la revolución de octubre de 1934 hasta la sublevación franquista de julio de 1936.
Caracteriza al POUM su afán por la unidad de los movimientos obreros y sindicales, de ahí su nombre. Un año antes de su fundación sus componentes (el BOC y la ICE) habían sido la espina dorsal de la Alianza Obrera, que en 1934 protagonizó la revolución de Asturias. En torno a la Alianzas Obreras aglutinaron a la mayoría de las organizaciones de la clase obrera, incluidas las 3 más grandes (PSOE, UGT y CNT), y los resultados fueron espectaculares.
El POUM tenía un triple objetivo: llevar a cabo su estrategia de la Alianza Obrera de unidad de las izquierdas contra la derecha, impulsar la unificación de la CNT, la UGT y los sindicatos autónomos en una sola central sindical y reunir a todos los grupos marxistas en un solo partido.
Un partido socialista revolucionario
El POUM fue un partido socialista revolucionario que comprendió que la disyuntiva de la época no estaba entre fascismo o capitalismo sino entre fascismo o socialismo. Supo identificar y combatir al fascismo con una táctica adecuada, la del Frente Único. Además, se opuso al otro totalitarismo de la época, el comunismo estalinista. El POUM representó así una esperanza para todo marxista que se batía contra el fascismo y el estalinismo en aquellos años.
El POUM tenía como militantes a los mejores pensadores, curtidos en cuestiones tan determinantes como el sindicalismo, la cuestión nacional, el fascismo o la burocracia soviética. Andreu Nin, Joaquin Maurín, Julián Gorkin y Juan Andrade (entre otros) eran sin duda los más formados de la izquierda española. Las obras
“Hacia la segunda revolución” y
“El movimiento de emancipación nacional”, de Maurín y Nin respectivamente, fueron lo mejor que se publicó en los años 30 en nuestro país.
El POUM era un partido marxista que no se limitó a copiar mecánicamente la experiencia rusa, que tuvo en cuenta siempre las circunstancias específicas de España y que rechazó los esquemas sectarios.
Desde las Elecciones de Febrero del 36 hasta el comienzo de la Guerra Civil
En Febrero de 1936 el POUM, fiel a su política de unidad de la izquierda, participó en la coalición electoral obrero-republicana, sin dejar de criticar la política del Frente Popular (como alianza entre el movimiento obrero y una parte de la burguesía) y conservando su independencia. Ello le permitió presentarse, con su bandera y su programa, ante la clase trabajadora y contribuir a la derrota de las fuerzas reaccionarias, que era lo que la gente quería en ese momento. Contribuyó así a asegurar la victoria electoral, que supuso la liberación de los presos de octubre de 1934 y el comienzo de una nueva etapa política.
Meses después, el POUM supo tomar las armas en Julio de 1936 y hacer frente en primera fila a la sublevación franquista. Pero esto ya no es el tema de este artículo. Podéis seguir leyendo sobre la Guerra Civil y Revolución españolas en los artículos de este blog
GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: Julio 1936-Mayo 1937 y
GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: Junio 1937-Abril 1939.
En esos artículos también podréis leer cómo en el campo republicano el objetivo del estalinismo era destruir al POUM. El papel reaccionario del PCE estalinista en la Guerra Civil y la persecución del POUM evitó que el ejemplo poumista fuera un estímulo para el renacimiento de un movimiento revolucionario.