viernes, 19 de marzo de 2010

El bloqueo de la reforma de la Ley Electoral alimenta la corrupción e impide que España sea más de izquierdas

No voy a emplear argumentos lloricas para oponerme a la Ley Electoral. Es llorica decir que la Ley electoral va contra IU. Algún "enterao" me puede argumentar que va contra IU porque es la tercera fuerza política del país, y que si adelantase al PP en número de votos, la ley iría en contra del PP. Tampoco recurriré al argumento de que a IU le sale caro cada escaño: a 484.935 votos cada uno, mientras que al PP y PSOE le salen por unos 66.700 votos. El mismo "enterao" me argumentaría que si IU tuviera más votos la proporción sería más pequeña.

Argumentos más de peso
Sin entrar a refutar los argumentos poco sólidos de ese "enterao", diré bien alto que la ley es injusta por argumentos más de peso: Esta ley cultiva la corrupción del sistema e impide que el Congreso tenga un reflejo de la realidad, a saber, que el Estado español es más de izquierdas de lo que parece si nos fijamos en los escaños otorgados por la actual injusta ley electoral.

Por esto, que trataré en este post, es tremendamente injusto que el PSOE, el PP, CiU y PNV bloqueen la reforma el sistema electoral oponiéndose a corregir la falta de proporcionalidad del sistema. No modificando la ley electoral se blinda el bipartidismo marginando a los grupos no mayoritarios con implantación estatal y votos disperso.

Se hace necesario que se aumente el número de diputados a 400, que se rebaje la representación mínima de dos a un diputado y que se cambie la ley d´Hont por otro sistema más proporcional y justo. Y esto es imprescindible, no porque perjudique a la izquierda alternativa y transformadora que representa IU o al populismo nacionalista centralista que representa UPyD, sino por JUSTICIA.

La actual Ley electorales la base de la corrupción del sistema
La injusta Ley Electoral propicia ese caldo de cultivo en el que germinan la injusticia, la corrupción, el mal gobierno y el abuso de poder, entre otros muchos males. La Ley Electoral es la principal culpable de que los ciudadanos y los políticos estén divorciados y de que la política, los políticos y hasta el mismo sistema carezcan de prestigio y respeto. También propicia la desconfianza de los ciudadanos en el poder, la escasa credibilidad del liderazgo, el sectarismo, la opresión y el dominio ilegítimo de los poderosos sobre los débiles.

Con la reforma de la Ley electoral España sería más de izquierdas
Si el sistema fuese proporcional a IU le corresponderían 14 escaños, a UPyD 4 escaños, a CiU 11 y al PNV 4. Al PSOE le corresponderían 12 escaños menos quedándose con 157 y al PP 9 menos quedándose con 144. ERC pasaría de 3 a 4 escaños, el BNG de 2 a 3, CC se mantendría al igual que Na-Bai y entrarían en el Congreso con 1 escaño los siguientes partidos: CA, EA, C's, PACMA, VERDES, PAR, CHA y NC-CCN.

España tendría una mayoría holgada de izquierdas difícil de superar. La geometría variable del PSOE, a derechas e izquierdas, que ha caracterizado la segunda legislatura del Gobierno de Zapatero, no tendría razón de ser. El PSOE, haciendo política de izquierdas, podría apoyarse en IU y otros grupos de izquierdas sin necesidad de depender de la derecha nacionalista de CiU y PNV para nada. Y esta misma situación haría presionar al PSOE para que no tuviese la tentación de hacer políticas de derechas y no desoyese a su base social.

Lee más sobre el tema aquí: Nacho Escolar, Juan Carlos Escudier, Inés Sabanés, Kabila, Mi lugar en el otro mundo posible, Moscas en la Sopa, La terca IUtopía, Soto en Cameros, Maldice, que no es poco, Pedro Mellado, Carlitos Buenaventura, Desde las trincheras, Iñaki Escudero, Viramundeando, Grândola, Desde la Cantera, Muyloco, Quien mucho abarca, Amanece que no es poco, Parlamentaum, Javier Madrazo, O povo é quem mais ordena, Deportado en Siberia, El Periscopio, Tartar de Salmón, Capitalismo Salvaje, Relatando desde el Bajo Llobregat, Desde mi ventana, Manolo Ruda, Ceronegativo, Miguel Aso, A sueldo de Moscú, Gorka Esparza, El SrM,...

9 comentarios:

R.C.P. dijo...

Ya era hora. Un post original sobre la no reforma electoral que no se repite. Con argumentos nuevos.

Anónimo dijo...

El principio asusta un poco. pero según vas leyendo te das cuenta de lo cabal de tus argumentos.

ElSrM dijo...

Muy buen escrito.

Nos tiene que dar igual a que partidos perjudique o beneficie la ley porque los partidos no son importantes.

Los importantes en Democracia somos el Demos, El Pueblo. Y aquí es cuando vemos que esta Ley que P.P., P.S.O.E., P.N.V. y CiU se han negado a corregir, es injusta con nosotros.

Es injusta con nosotros porque nos hace el siguiente chantaje: si no votas a P.P., P.S.O.E., P.N.V. o CiU que sepas que tu voto saldrá recortado de la trituradora.

Oigan, burócratas apoltronados: el ciudadano votante tiene que poder votar a quien le dé la gana, viva donde viva y vote a quien vote. No se puede condicionar su voto.

El ciudadano votante tiene derecho a cambiar el sentido de su voto cuando lo desee.

Y tiene derecho a votar a quien le dé la gana en igualdad de condiciones con cualquier otro votante. Es manifiestamente injusto que los votos de unos ciudadanos sufran la amenaza previa y corran el riesgo posterior —que se materializa, proceso, tras proceso— de que su voto valga siete veces menos que los de otros ciudadanos iguales que ellos.

Es decir, la opinión política de unos ciudadanos acaba sobrerrepresentada respecto a la de otros.

¿Por qué tenemos que soportar y aceptar que los programas políticos a los que hemos votado o podemos querer votar mañana estén representados hasta 7 veces menos que el programa político que ha decidido libremente votar mi vecino?

Eso rompe el principio de igualdad entre todos los ciudadanos. Eso rompe la Democracia representativa en donde el Poder Legislativo, el Parlamento, debería ser una correa de transmisión de las opiniones e intereses del Pueblo.

¿Qué correa de transmisión va a haber, si unos ciudadanos tienen por cada voto 7 veces más asientos que otros ciudadanos?

Y fíjense que no estoy hablando de los partidos políticos. Los partidos políticos como si quiebran todos y salen otros nuevos. Estoy hablando de los ciudadanos, de sus derechos, de sus opciones, de su igualdad y de su representación efectiva en el Parlamento.

Hay gente que dice que la Democracia Representativa es mucho menos genuina que la Democracia Directa, en la que cada ley hay que votarla en referendo.

¡Cuán menos genuina será la Democracia que dice que es Representativa pero que que no lo es, porque sobrerrepresenta a unos e infrarrepresenta a otros!


La Constitución Española dice que el sistema electoral debe ser proporcional. Uno toma nuestro sistema electoral general, mira la letra y parece proporcional. En cuanto mira los resultados y lo estudia mejor, comprende que no es proporcional. Es (casi) mayoritario. Será proporcional "de derecho". Pero es mayoritario "de hecho". Por lo tanto, es anticonstitucional.


Los afectados, que somos los ciudadanos y no I.U. ni U.P.D. ni ningún partido político, somos los que tenemos que ir insistiendo hasta que se consiga este cambio lógico y justo. Igual que se consiguieron otras cosas antes, como la supresión del servicio militar obligatorio p.ej.

Para empezar, deberíamos aplicar voto de castigo a los cuatro partidos políticos obstruccionistas: P.P., P.S.O.E., P.N.V. y CiU. Eso para empezar. Alguien que crea en la justicia, la igualdad y la imparcialidad no debería querer delegar su representación parlamentaria en una organización que se revela como claramente ventajista.

Ánimo y un cordial saludo,

Esquirlas de Aire dijo...

Tienes razón, la ley electoral es injusta, pero no es el peor de los problemas. El peor de los problemas es la partitocracia. Una partitocracia que se fundamenta en las listas cerradas, a través de las que son los partidos políticos quienes determinan quienes nos representan en el Parlamento y no la ciudadanía. Por eso los partidos políticos, sobre todo aquellos a los que beneficia el sistema, fundamentalmente los dos partidos del turno (PP y PSOE) no les interesa modificarla. Y, de rebote, a los partidos nacionalistas, por otras razones, ya les viene bien la cosa como está. Y, creéme, si IU y UPyD fueran los partidos del turno, lo mismo.

Sin embargo, no vale echar balones fuera, la culpa es nuestra, porque la constitución española nos otorga la soberanía nacional. Como dice el "Sr. M", lo que tenemos que hacer es recuperar las riendas. Si no lo hacemos es porque no nos da la gana.

Anónimo dijo...

Pues yo prefiero una ley que garantice estabilidad como la presente a una ley que monte un girigay como el de italia con decenas de minipartidos en el parlamento que imposibilitan mayorías estables. En italia en los 80 y 90 no ha habido una legislatura de más de dos años.

ElSrM dijo...

El enlace del Dr. V. Navarro que dejé arriba lleva a un texto bastante bueno. Sintetiza con asombrosa capacidad la relación entre: la calidad democrática de una sociedad, el sistema electoral mayoritario o proporcional, el sistema impositivo potente y progresivo o liviano y regresivo, el sistema económico clásico (neoliberal, neocon) o keynesiano.

Lo de la estabilidad que otorgan los sistemas mayoritarios puede discutirse.

Otorgan estabilidad gubernativa a cambio de mayor injusticia en la representación de la voluntad popular. Es una disyuntiva peligrosa.

Pero, ¿siempre sucede ese aumento de la inestabilidad en los sistemas más proporcionales, más representativos y, por tanto, más justos y democráticos? El ejemplo maldito es Italia. Quizá sea una excepción.

Suecia, Dinamarca, Alemania... usan sistemas proporcionales y son países con gobiernos estables.

Estos contraejemplos me llevan a pensar que el problema de Italia es otro, mucho más próximo a nosotros aun teniendo un sistema mayoritario de hecho y en contra de la letra y espíritu de la Constitución.

Me temo que el problema sea la falta de madurez social, la falta de cultura democrática e institucional, la posible falta de cohesión social. Que puede llegar a producir personas y situaciones realmente esperpénticas como, dicho con el máximo respeto posible, el Presidente S. Berlusconi o la Presidenta E. Aguirre, a la vista de los actos públicos de cada uno.

ElSrM dijo...

Relaciono partitocracia y el sistema electoral no proporcional. Sería una herramienta más de protección de la partitocracia. No la única, cierto.

Es más fácil ejercer la partitocracia en un bipartidismo surgido de un sistema electoral mayoritario
que en un pluripartidismo surgido de un sistema electoral proporcional.

Sucede lo mismo que en los mercados: cuando hay monopolio u oligopolio, esto es, uno sólo o muy pocos competidores o concurrentes, éstos tienen un gran poder de negociación frente a la contraparte.

En el mercado hablaríamos de vendedores frente a compradores. En el Parlamento hablamos de partidos políticos frente a votantes.

Si sólo hay dos partidos, pueden permitirse el lujo de ignorar al votante con más tranquilidad que si hay entre 3 y 5 opciones con posibilidades de formar gobierno, como en Alemania, p.ej.

En el caso de que haya más "competencia" (pluripartidismo), más oferta política programática, menos tranquilidad tiene cada partido político para ignorar al votante porque, en este escenario, el elector tiene más opciones donde elegir.


Saludos cordiales,

ventanas del falcon dijo...

Totalmente de acuerdo con Esquirlas y SrM.
ciudadanía y proporcionalidad, ese es el quid de la cuestión. Durante la subcomisión, PSOE y PP junto a las principales fuerzas nacionalistas, fueron diciendo “no” una tras otra a las históricas demandas para hacer más proporcional y justa una Ley Electoral que data de 1985.

Esta propuestas fueron recogidas también en el extenso trabajo del Consejo de Estado que, entre otras, avalaba poder crear una bolsa nacional de votos (que sumaría todos los sufragios de todas las circunscripciones que no hubieran servido para lograr un escaño, para adjudicarlos luego de forma proporcional a nivel nacional), aumentar el número de diputados hasta 400 como permite la Constitución, rebajar de 2 a 1 el número de diputados inamovibles por provincia y cambiar la Ley D'Hont de cálculo matemático de escaños por otra más proporcional que beneficie menos a los dos principales partidos.

ElSrM dijo...

CARTA A LOS MIEMBROS DE LA COMISIÓN DE LA REFORMA ELECTORAL

Para: alfonso.guerra@diputado.congreso.es, elviro.aranda@diputado.congreso.es, jose.benegas@diputado.congreso.es, josemariabenegas@hotmail.com, jabermudez@diputado.congreso.es, gaspar.llamazares@diputado.congreso.es, jesus.quijano@diputado.congreso.es, juan.vera@diputado.congreso.es, jordi.xucla@diputado.congreso.es

Muy Distinguida Señoría:


Leo en prensa con preocupación que se ha rechazado realizar las mejoras aconsejadas por el Consejo de Estado sobre la proporcionalidad del sistema electoral recogido en la Ley Electoral General.

Si en su día el Informe del Consejo de Estado me sorprendió para bien, debo decirle que hoy los partidos responsables de este bloqueo me han asombrado negativamente.

Quisiera expresarle de nuevo la importancia que tiene para el respeto a la Constitución Española en cuanto a la igualdad de todos los ciudadanos en tanto que votantes y en cuanto a la exigencia de que el sistema electoral debe ser proporcional, el hecho de que dichas reformas sean o no aplicadas.

Los cuatro partidos que estarían obstruyendo la necesaria reforma, a saber, P.P., P.S.O.E., CiU, P.N.V., serían precisamente los actuales beneficiarios de la exagerada distorsión en la asignación de asientos parlamentarios o escaños en función de los votos emitidos por los ciudadanos electores. No hace falta decir que este hecho hiere hondamente la credibilidad de tales partidos políticos para ser opciones de representación ciudadana.

Hemos de tener presente que no estamos hablando de que un partido político u otro salga beneficiado o perjudicado de las distorsiones del sistema. Los partidos políticos no son el sujeto a tener en cuenta en Democracia. El sujeto debe ser el ciudadano como individuo y la sociedad civil como colectivo. Todo lo demás es instrumental y utilitario. La distorsión en la asignación de escaños a quien afecta es a los ciudadanos, a su representación democrática indirecta en el Parlamento.

Un Parlamento de un Estado Democrático de Derecho no puede representar correctamente a sus ciudadanos, a la voluntad colectiva de éstos, si el voto de unos aparece multiplicado por hasta siete veces respecto al de otros ciudadanos.

Negarse a hacer las correcciones que el Consejo de Estado proponía en el informe que se le solicitó es negarse a corregir ese vicio en la representación de cada votante.

Tal como Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón recibió un poder concentrado y absoluto de manos del anterior régimen dictatorial y demostró voluntad democrática, altura de miras, sentido de Estado y generosidad al volver a separar esos poderes y devolverlos a donde correspondía, esperaba que en esta ocasión los partidos políticos que gozan de cierta ventaja casual por la distorsión en la asignación de los escaños, obrasen con las mismas cualidades del Monarca entonces.

Y ahí está mi ruego. Obren con ese sentido de Estado y con el honor que se les presume para asegurarse de que el voto de todos los ciudadanos recibe los mismos asientos parlamentarios mediante la aplicación del sistema electoral. Lo contrario sería alargar ese viejo defecto de nuestra Democracia que hasta hoy no hemos sabido, querido o podido corregir.


Cordialmente,