jueves, 18 de noviembre de 2010

Aguirre regala a las familias que van a la enseñanza privada lo que les quita a las que van a la enseñanza pública

Las desgravaciones fiscales, previstas en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos, para las familias que llevan a sus hijos a la enseñanza privada son insolidarias, fiscalmente regresivas y se llevan a cabo a costa de importantes recortes en la enseñanza pública que perjudican a cientos de familias.

Esas desgravaciones benefician a familias con altos ingresos que han optado voluntariamente por la enseñanza privada y se implementan el año en el que el presupuesto educativo madrileño sufre el mayor recorte desde la implantación de la democracia, con una caída del 4,8%.

Mientras la enseñanza pública ve reducida drásticamente su financiación en los programas más relevantes, el Gobierno Regional pone en marcha este nuevo "regalo fiscal" a las rentas más altas, contribuyendo a incrementar la desigualdad en la Comunidad de Madrid.

Esta decisión contrasta significativamente con la reducción del 66% en el capítulo de formación del profesorado (elemento imprescindible para la mejora del sistema educativo y el desarrollo profesional de los docentes), con el desplome de la inversión en construcción y mantenimiento de los centros escolares públicos (que cae un 10%), con la reducción del número de profesores (cifrada en 2.500.- y que el proyecto de presupuesto consolida), con el abandono de la Formación Profesional (cuyo capítulo permanece congelado a pesar de que el curso pasado más de 4.000.- alumnos no obtuvieron plaza en la FP, quedando fuera del sistema educativo), con la nueva reducción en el capítulo del transporte escolar, con la reducción de todas las medidas de atención a la diversidad o con el nuevo varapalo a las universidades públicas (que sufren de nuevo un importante recorte en su financiación).

Es cínica la explicación dada por el Gobierno Regional, en el sentido de que se trata de "ampliar las medidas de apoyo a las familias en el ámbito de la educación". Será a unas pocas familias (las menos), a costa de la mayoría de las familias y de los alumnos madrileños, que verán recortados sus derechos.

Esperanza Aguirre practica una suerte de redistribución regresiva, porque recorta los derechos a los que más lo necesitan para incrementar las ayudas a los que menos lo necesitan.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

fiscaidad ultraantiprogresiva. Eso es lo que hace la derecha.

Lydia dijo...

antirobinhood dicen por ahí.

Carmela dijo...

Les quita a los que menos tienen y se los da a los más pudientes.
Estrategia fascista!
Es aberrante.

Anónimo dijo...

No hay más que echar un ojo a la fiscalidad de la lideresa. Jode a los trabajaodres y favorece a los muy ricos, riquísimos..........