martes, 31 de julio de 2012

El problema no es la política sino su ausencia (ojalá hubiese de verdad 450.000 políticos en España)

    1.- El problema de la crisis no está en las autonomías o en los municipios, el “exceso” de políticos ni de empleados públicos (no tienen ni que desaparecer las autonomías ni que fusionarse los ayuntamientos ni que rebajarse los salarios públicos de forma generalizada).

Durante y en paralelo al proceso de descentralización y de desarrollo del municipalismo, en estos últimos 25 años de políticas neoliberales en España (administradas por gobiernos del PP o del PSOE) se han implantado junto con las competencias muchas fórmulas de gestión indirecta/privatización de servicios públicos esenciales: la sanidad y las famosas fundaciones, la educación y los colegios privados-concertados y así sucesivamente en dependencia y servicios sociales, en deporte, en cultura, etc…Al mismo tiempo se ha desfiscalizado ("bajar los impuestos es de izquierdas", decía Zapatero) y vaciado lo público (mediante el traspaso de recursos económicos a estos sectores privatizados que realizan una gestión indirecta de los servicios públicos).

Durante el ciclo 1995-2007 se produjo un círculo virtuoso, mientras bajaba la fiscalidad, aumentaba la recaudación por un incremento enorme de la actividad económica vinculada al ladrillo. La ciudadanía tampoco notaba mucho las "nuevas fórmulas de gestión mercantilizadas" porque seguía recibiendo los mismos servicios. Incluso merced a las licencias y plusvalías urbanísticas los ayuntamientos desarrollaban servicios sobre competencias impropias (sanidad, educación, etc.).

El estallido de la burbuja lleva a que las administraciones municipales y autonómicas no reciban esos ingresos extraordinarios (que utilizaron como si fueran ordinarios) y además se merman las transferencias que provenían del Estado. Entonces la "solución" es que disminuyen y se recortan los servicios: “hemos hecho lo que teníamos que hacer” ,“estas son medidas duras pero las únicas que garantizan el empleo y el bienestar del futuro”, “recortamos derechos y servicios para que puedan ser viables” ,“ esta es la senda que nos conduce al crecimiento” . Todos estos tópicos y simplezas calan en el imaginario colectivo.

2.- El problema no es la política sino su ausencia (ojalá hubiese de verdad 450.000 políticos en España)
La ofensiva de la derecha viene abonada además por el hecho de que estas "soluciones" se presentan como algo ineluctable e irremediable (lo manda "Europa", se forman gobiernos de "unidad nacional" a la griega o de tecnócratas o a los recortes de Zapatero le siguen los recortes de Rajoy) y ahora aprovechan la crisis para romper todos los consensos de mínimos de la transición en todos los capítulos, "quieren acabar con todo" (nuestro débil estado del "medioestar") y desviar la atención y la rabia de la gente sobre a dónde nos ha llevado este modelo hacia un chivo expiatorio: "los políticos", "los sindicatos" …

Curiosamente desprestigian a los agentes colectivos que históricamente articulan la respuesta de "los de abajo", se presentan como "corruptos/ladrones" que viven muy bien mientras la población sufre por las prebendas que ellos acumulan, son unos privilegiados y unos estafadores. Esta técnica de intoxicación de masas ya tuvo éxito en Italia donde las “Manos Limpias” concluyeron en los muy sucios gobiernos populistas y xenófobos de Berlusconi/Bossi.

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