sábado, 14 de julio de 2012

Esperanza Aguirre contra la FP y las enseñanzas artísticas

    Las enseñanzas correspondientes a los títulos de técnico de grado medio y superior en formación profesional o enseñanzas artísticas, se enfrentan a una situación de deterioro y amenaza para el próximo curso. El anuncio de imposición de tasas en la formación profesional de grado superior se suma a déficit crónicos de oferta de plazas en estas enseñanzas, el recorte de recursos y profesorado, la ausencia de formación suficiente para la actualización profesional del profesorado, la falta de información y claridad sobre la implantación de programas de formación profesional dual y el funcionamiento de los centros integrados de formación profesional. La intención manifestada por la Comunidad de Madrid de cobrar una tasa de 250 euros a los estudiantes de formación profesional es inaceptable porque:

• Supone una barrera de acceso a jóvenes y personas desempleadas. En un contexto social de desempleo y empobrecimiento de muchos ciudadanos el cobro de tasas en la educación no hace sino agravar la situación de las familias con más necesidades y condenarlas a la exclusión.
• Es un intento de desinflar artificialmente la demanda de enseñanzas profesionales, provocando la retirada de demandantes disuadidos por la imposición de tasas.
• Refuerza la desigualdad en la sociedad. Además las tasas en la formación profesional de grado superior es un ensayo que legitimará más adelante tasas a la formación profesional de grado medio, el bachillerato y todas las enseñanzas no obligatorias, que es el deseo manifestado por la presidenta Aguirre.

Hay un déficit crónico de plazas de formación profesional, así como la negativa en los últimos cursos de facilitar datos reales de peticiones no atendidas, o atendidas en segundas o terceras opciones del alumnado solicitante. La falta de plazas es un hecho de gravedad personal y familiar, pues supone que muchas personas, sobre todo jóvenes, ven rotos sus proyectos académicos y profesionales y que muchas familias sufren la angustia de no encontrar salidas académicas para sus hijos/as, además de suponer importantes desplazamientos geográficos cuando las plazas son concedidas en localidades alejadas del domicilio del alumnado, dada la escasa o nula oferta de plazas distribuida equitativamente por el territorio regional . Esta ausencia de plazas supone:

• Cronificar el desequilibrio en titulados de formación profesional que sufre nuestro país y particularmente la Comunidad Autónoma de Madrid (y especialmente en Grado Medio).
• Reducir las oportunidades de formación e inserción profesional de jóvenes y desempleados/as
• Hacer más difícil un cambio en el modelo productivo que permita reorientar la actividad económica a nuevos sectores. Indirectamente también provoca la subocupación de personas con titulaciones universitarias que acaban ocupando los puestos de técnicos y técnicos superiores.

Es necesaria la presencia de la representación legal de los trabajadores en las comisiones de escolarización de la FP del sistema educativo, y que en éstas se facilite la información suficiente para conocer la demanda de ciclos formativos y la necesidad de plazas, así como los datos de inserción laboral del alumnado que titula en los Ciclos Formativos. Pensamos que la situación de crisis no debe ser excusa para deteriorar aún más la formación profesional sino que, al contrario, deben crearse las unidades necesarias para reequilibrar el déficit de titulados en formación profesional, aumentar las oportunidades de empleo y diseñar un mapa completo de formación profesional que tenga en cuenta la demanda de los estudiantes, las necesidades del tejido productivo y la apuesta por nuevos sectores y por un desarrollo equilibrado y sostenible.

En cuanto a las enseñanzas, de nuevo la Comunidad de Madrid hace públicos los borradores de nuevos currículos a finales de curso, sin tiempo para que el profesorado y los centros de las familias profesionales puedan planificar los cupos y necesidades para el próximo curso, ni para la preparación de las nuevas programaciones, ni para la elaboración de recursos didácticos, ni para la actualización de equipos y materiales. La implantación de nuevos ciclos formativos supone en muchas ocasiones un cambio radical de las enseñanzas y la orientación hacia nuevas cualificaciones y competencias profesionales. Para impartir estos nuevos ciclos es imprescindible:

• Dotación económica para disponer de los equipos, materiales,… que contemplan los currículos.
• Formación del profesorado.
• Reducir la sobrecarga lectiva del profesorado de formación profesional, que hace realmente difícil impartir nuevas enseñanzas.